Mundo pequeñito
donde habita el alma mía.
Mundo pequeñito,
donde no encuentro un camino de salida,
y me guíen dos manos extendidas.
por cristales de melancolía.
Es su luna, el final de un túnel sin salida.
Y en su cielo, en vez de estrellas,
brillan las lágrimas mías.
un solo colibrí, cambiaría esta soledad de hielo.
Mi alma vaga sobre su suavidad de terciopelo.
Buscando un rayo de sol que le de calor y consuelo.
Que el alma mía no encuentra rostros conocidos,
que vivan en mi recuerdo.
pero mi garganta se ha apagado y no responde.
Quieren saber lo que mi alma esconde,
pero eso, es sólo dolor, no es para darlo al hombre.
cuando por tanto tiempo trataron de silenciarla.
Hoy, mundo pequeñito, soy lo que quisieron.
Sólo escucho y no digo nada,
lo que traigo adentro es jaula cerrada.
busquen en el cielo, en el agua salada,
en sus espumas bordadas.
En los momentos en que los llamaba,
y nunca contestaban.
En el viento, en el río, en mis sueños que escapan.
En mis versos que cuelgan de las ramas
de los árboles que su verdad esconden.
En mis amigos que no responden,
los he perdido y no sé, donde.
Sus voces están como la mía, calladas.
Las busco cada madrugada.
Mundo pequeñito,
solo tengo una lamparita con la luz
de los que aun pronuncian mi nombre.
me piden que vuele
pero están tan lastimadas,
que no las muevo por lo que duele.
Me quedo en silencio, mundo pequeñito.
Esperando que el día mejore,
cuando el dolor se aleje.
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