
Detrás
No leas en mi mirada triste,
el mensaje falso de un espíritu caído.
Detrás de mis lágrimas por el mundo,
está la fortaleza que no lo deja caer vencido.
No sufras por los dolores de mi cuerpo,
que para mí, son duendes juguetones.
Detrás de ellos me encuentro,
convertida en hada, platicando con juglares,
cantando con ruiseñores.
Espero con calma que se vayan los señores.
Se cansarán de ser duendes,
y abandonarán mi cuerpo estremecido.
Yo quiero creer que es la brisa, y sonrío.
No sufras por la soledad de la que hablo.
Qué para mí, es música de violines.
Detrás, se encuentra una pequeña orquesta,
donde los duendes me hacen una fiesta,
los elfos me abrazan etérea y bailamos.
se escucha un bosque estremecido,
por las risas del tiempo
No leas en mi mirada triste,
el mensaje falso de un espíritu caído.
Detrás de mis lágrimas por el mundo,
está la fortaleza que no lo deja caer vencido.
No sufras por los dolores de mi cuerpo,
que para mí, son duendes juguetones.
Detrás de ellos me encuentro,
convertida en hada, platicando con juglares,
cantando con ruiseñores.
Espero con calma que se vayan los señores.
Se cansarán de ser duendes,
y abandonarán mi cuerpo estremecido.
Yo quiero creer que es la brisa, y sonrío.
No sufras por la soledad de la que hablo.
Qué para mí, es música de violines.
Detrás, se encuentra una pequeña orquesta,
donde los duendes me hacen una fiesta,
los elfos me abrazan etérea y bailamos.
se escucha un bosque estremecido,
por las risas del tiempo
que nos contempla divertido...
Las pequeñas hadas de las flores
tocan campanitas de cristal.
Los pájaros, con traje de gala,
las invitan a volar.
Las flores hacen un concurso de colores,
y otro de perfumes,
todas hacen un gran esfuerzo por ganar.
Las mariposas, jueces multicolores, lo dirán.
No sufras si me ves una noche taciturna,
es porque una estrella tiene un problema
y me lo ha venido a contar.
Me gusta escuchar sus cuitas,
para poderlas ayudar.
Después, haremos una fiesta sobre la mar,
con sus reflejos dorados me gusta bailar.
Siempre hay un delfín que me quiera acompañar,
y un unicornio de seda,
que me ayude a regresar.
Como ves, detrás de una mirada taciturna,
siempre hay mil historias para contar.
Detrás de mi mirada triste,
se encuentran guardadas las risas
para el que las quiera escuchar.
Cuando el bullicio te canse,
te invito a mi soledad.
Buscaremos un campo florado
para descansar.
Donde nos bese leve, la brisa del mar.
Haremos castillos con caracolas
y flores de azahar.
Mientras a lo lejos, nos llega el canto
de algún amigo juglar.
No sufras por mí, que sé reír,
que puedo bailar.
Detrás, puedo volar.
tocan campanitas de cristal.
Los pájaros, con traje de gala,
las invitan a volar.
Las flores hacen un concurso de colores,
y otro de perfumes,
todas hacen un gran esfuerzo por ganar.
Las mariposas, jueces multicolores, lo dirán.
No sufras si me ves una noche taciturna,
es porque una estrella tiene un problema
y me lo ha venido a contar.
Me gusta escuchar sus cuitas,
para poderlas ayudar.
Después, haremos una fiesta sobre la mar,
con sus reflejos dorados me gusta bailar.
Siempre hay un delfín que me quiera acompañar,
y un unicornio de seda,
que me ayude a regresar.
Como ves, detrás de una mirada taciturna,
siempre hay mil historias para contar.
Detrás de mi mirada triste,
se encuentran guardadas las risas
para el que las quiera escuchar.
Cuando el bullicio te canse,
te invito a mi soledad.
Buscaremos un campo florado
para descansar.
Donde nos bese leve, la brisa del mar.
Haremos castillos con caracolas
y flores de azahar.
Mientras a lo lejos, nos llega el canto
de algún amigo juglar.
No sufras por mí, que sé reír,
que puedo bailar.
Detrás, puedo volar.
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